En este articulo te explicamos cómo funciona la compra por encargo, qué riesgos reales existen, qué márgenes suelen aplicar los importadores y qué debes exigir para comprar con seguridad.
En la práctica, “por encargo” puede ser una de estas dos cosas:
El importador busca y gestiona, pero la factura/contrato de compraventa es a tu nombre con el vendedor alemán (concesionario o particular).
El importador compra el coche y luego te lo revende, normalmente con factura como vendedor profesional (y, por tanto, con un marco de responsabilidad más claro para el comprador).
Clave: antes de pagar una señal, confirma por escrito quién será el vendedor en la factura.
Alemania suele tener mucha disponibilidad de vehículos de segunda mano con acabados altos y extras.
Te evitas idioma, negociación, exportación, transporte y trámites de matriculación.
En modelos concretos (sobre todo Premium y flota), a veces hay diferencia de precio y estado frente al mercado local.
Especialmente si compras fuera y el vendedor está en otro país o el contrato no es claro.
El “precio del anuncio” no incluye siempre transporte, ITV/ficha, impuestos, tasas, gestoría y honorarios.
La importación es un terreno típico para coches “maquillados” si no hay verificación técnica seria.
Esta es la parte más importante: depende de quién te vende el coche legalmente.
Tu reclamación se dirige al importador como vendedor profesional. Es el escenario más favorable para el comprador, porque no estás persiguiendo a un vendedor extranjero.
Normalmente responde el vendedor alemán. El problema suele ser práctico: idioma, distancia, peritajes, plazos y jurisdicción.
El riesgo sube: menos protección y más carga de prueba. Si hay vicios ocultos, necesitas evidencias sólidas de que el defecto existía antes de la entrega.
Consejo: pide siempre contrato/factura y condiciones claras de reclamación antes de mover dinero.
No existe un único margen fijo porque depende de: precio del coche, nivel de servicio, si incluye revisión técnica, si incluye transporte y gestión completa, y si hay reventa o intermediación.
• Honorarios fijos: común en servicios “llave en mano”.
• Comisión variable: en función del precio del coche.
• Margen oculto: cuando el importador revende y “absorbe” su margen dentro del precio final.
Regla práctica: exige desglose por escrito de honorarios + transporte + trámites y qué pasa si la operación se cae.
Depende del origen del problema:
Si el coche ya tenía un defecto (por ejemplo, refrigeración, transmisión, inyección), se entra en terreno de defecto preexistente y reclamación al vendedor (según el tipo de venta).
Si se rompe por un uso/traslado mal gestionado, hay que mirar quién conducía, si había seguro y qué condiciones firmaste.
El transporte en camión suele reducir sorpresas, evita sumar kilómetros y limita “averías en ruta”.
Desgaste interior que no cuadra, historial incompleto y discrepancias en lecturas electrónicas.
Soldaduras o largueros tocados, pintura desigual, holguras, ruidos y mala alineación.
Sin documentación correcta, la ITV y la matriculación pueden complicarse mucho.
Antes de pagar nada
• Confirma si es intermediación o reventa (quién factura).
• Exige contrato con: precio final, plazos, qué incluye, penalizaciones, condiciones de devolución/señal.
Verificación técnica (imprescindible)
• Diagnosis OBD + lectura de módulos
• Prueba dinámica real
• Revisión en elevador
• Medición de pintura (detectar reparaciones)
• Informe con fotos y conclusiones claras
Transporte y entrega
• Preferible camión con seguro
• Acta/registro de entrega con fecha y estado
Pagos
• Transferencias trazables
• Evita pagos opacos o sin soporte documental
Sí, puede merecer mucho la pena si tienes claro quién te vende legalmente, hay verificación técnica seria, el contrato está bien cerrado y el precio final está desglosado.
Pero si la operación se basa en “confía”, sin contrato sólido ni revisión real, la importación se convierte en un multiplicador de problemas.
Puede ser seguro si hay contrato claro, verificación técnica previa y vendedor identificable en la factura. El mayor riesgo es comprar sin inspección y sin condiciones de reclamación.
Depende del modelo. Si el importador actúa como vendedor (reventa), la reclamación se dirige a él. Si solo intermedia y tú compras al vendedor alemán, normalmente responde el vendedor alemán y reclamar puede ser más complejo.
Depende del servicio: puede ser una tarifa fija, una comisión variable o un margen integrado en el precio final si hay reventa. Lo recomendable es exigir un desglose por escrito de honorarios, transporte y trámites.
Depende de si la avería era un defecto previo o si se produjo durante el traslado. Por eso conviene definir por contrato transporte, seguro y condiciones de entrega.
Los más habituales son kilómetros inconsistentes, siniestros o reparaciones estructurales ocultas, mantenimiento incompleto y fallos caros típicos de diésel modernos (DPF/EGR/AdBlue), además de cajas automáticas sin mantenimiento y electrónica.
En general es preferible el transporte en camión: reduce riesgos mecánicos, evita sumar kilómetros y minimiza averías durante el traslado.
No obstante, compres el coche donde lo compres, solicita siempre una revisión previa a la compra, te evitarás muchos disgustos.
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