Por eso, si estás pensando en comprar un coche eléctrico de segunda mano, no basta con comprobar su aspecto exterior o hacer una breve prueba de conducción. Hay determinados puntos que conviene revisar con especial atención, porque eso marcará mucho la diferencia entre entre una buena compra y un vehículo que termine generando gastos inesperados.
Sí, puede merecer mucho la pena. De hecho, la compra de un coche eléctrico usado puede permitir acceder a modelos relativamente recientes por un precio considerablemente inferior al que tenían cuando salieron al mercado.
Una de las principales ventajas es precisamente la depreciación. Al igual que ocurre con los vehículos de combustión, un coche eléctrico pierde valor con el paso del tiempo y los kilómetros. Sin embargo, en determinados modelos esta depreciación puede ser más acusada, lo que genera oportunidades interesantes para el comprador de segunda mano.
Además, un vehículo eléctrico tiene menos elementos mecánicos sujetos a desgaste que un coche de combustión tradicional. No encontramos, por ejemplo, embrague, caja de cambios convencional o sistema de escape.
Pero esto no significa que un eléctrico usado no necesite una revisión.
Al contrario: hay determinados componentes específicos que deben comprobarse antes de comprarlo, especialmente la batería y el sistema de carga.
Por eso, el precio no debería ser el único criterio para decidir si un coche eléctrico de segunda mano merece la pena.
Cuando se compra un vehículo eléctrico usado, hay que realizar una revisión similar a la de cualquier otro coche, pero prestando especial atención a determinados componentes.
Entre los principales elementos que conviene comprobar se encuentran:
Vamos a verlos uno por uno.
La batería de un coche eléctrico de segunda mano es probablemente el elemento que más interesa comprobar antes de comprar.
A diferencia de un depósito de combustible, la batería va perdiendo capacidad con el uso. Esta pérdida se conoce como degradación y significa que, con el paso del tiempo, puede almacenar menos energía que cuando el vehículo era nuevo.
Por eso, dos coches eléctricos del mismo modelo, año y kilometraje pueden tener valores muy diferentes dependiendo del estado de sus baterías.
Siempre que sea posible, conviene conocer el estado de salud de la batería (SOH) y comprobar si existen datos sobre su degradación.
También resulta interesante conocer:
No se trata de descartar automáticamente un vehículo porque su batería haya perdido parte de su capacidad. Una cierta degradación es normal. Lo importante es saber en qué estado se encuentra realmente antes de comprarlo.
Otro de los puntos fundamentales es la autonomía de un coche eléctrico usado.
La autonomía que aparece en la ficha técnica corresponde a unas condiciones determinadas de homologación y no tiene por qué coincidir con la autonomía que el vehículo consigue en el día a día.
Factores como la temperatura exterior, la velocidad, el tipo de carretera, el estilo de conducción o el uso de la climatización pueden modificar considerablemente el consumo.
Por eso, al comprar un eléctrico de segunda mano conviene comprobar cuánto puede recorrer realmente con una carga y compararlo con lo que debería ofrecer ese modelo.
Si la autonomía actual es considerablemente inferior a la esperada, puede ser una señal de que conviene investigar con mayor profundidad el estado de la batería.
El sistema de carga es otro elemento que muchas veces se pasa por alto al comprar un coche eléctrico usado.
No basta con comprobar que el vehículo funciona y se pone en marcha. También es recomendable comprobar que puede cargarse correctamente.
Hay que prestar atención a:
Una prueba sencilla consiste en conectar el vehículo a un punto de carga y comprobar que comienza a cargar correctamente y que no aparecen avisos o errores.
También conviene verificar qué sistemas de carga admite el modelo y si son compatibles con el uso que se pretende darle.
Que un vehículo eléctrico tenga menos componentes mecánicos no significa que el sistema de propulsión no deba revisarse.
Durante la prueba de conducción conviene prestar atención a posibles:
La entrega de potencia de un eléctrico suele ser muy diferente a la de un vehículo de combustión, por lo que cualquier comportamiento extraño debería ser analizado por un profesional.
Los elementos tradicionales del vehículo también necesitan revisión.
Los neumáticos, por ejemplo, pueden sufrir un desgaste importante debido al peso de algunos vehículos eléctricos y a la elevada entrega de par que ofrecen sus motores.
También hay que comprobar:
Los frenos merecen además una atención especial porque los eléctricos utilizan sistemas de frenada regenerativa que permiten recuperar energía durante las deceleraciones. Esto puede modificar el patrón de desgaste respecto a un vehículo convencional, pero no significa que el sistema de frenado convencional no necesite mantenimiento.
La electrónica tiene cada vez más importancia en los vehículos modernos y especialmente en los eléctricos.
Antes de comprar, conviene comprobar que funcionan correctamente todos los sistemas:
También es importante comprobar si existen testigos de advertencia o mensajes de error.
Un fallo electrónico aparentemente pequeño puede terminar siendo una reparación costosa dependiendo del componente afectado.
Una revisión no debería limitarse al estado físico del vehículo.
El historial de un coche eléctrico de segunda mano también puede aportar información muy importante.
Comprueba que el vehículo ha seguido los mantenimientos recomendados por el fabricante y solicita, cuando sea posible, facturas o justificantes.
Es importante conocer si el vehículo ha sufrido accidentes y qué reparaciones se han realizado.
Esto es especialmente relevante si ha existido algún golpe en la parte inferior del vehículo, donde se encuentran componentes relacionados con la batería y el sistema eléctrico.
Comprueba que los kilómetros que aparecen en el vehículo son coherentes con su historial de mantenimiento, inspecciones y documentación.
Una diferencia importante entre el kilometraje registrado y el que muestra el vehículo debería investigarse antes de comprar.
Este punto puede ser determinante.
Antes de comprar un eléctrico usado, comprueba si la batería continúa teniendo garantía y, sobre todo, qué cubre exactamente esa garantía.
No todos los fabricantes ofrecen las mismas condiciones y pueden existir límites de tiempo, kilometraje o capacidad mínima.
Una prueba de conducción es imprescindible.
Antes de iniciar la marcha, conviene realizar una primera inspección visual del vehículo y comprobar el estado general de carrocería, neumáticos, iluminación y posibles daños.
Durante la conducción hay que prestar atención a:
También es recomendable observar el comportamiento de la autonomía y el consumo durante la prueba.
Si las circunstancias lo permiten, realizar una prueba de carga puede aportar información adicional.
Hay que comprobar que:
1. El conector encaja correctamente.
2. La carga comienza sin problemas.
3. No aparecen mensajes de error.
4. La potencia de carga es coherente con lo esperado.
5. El vehículo reconoce correctamente el proceso de carga.
Encontrar un precio atractivo no significa necesariamente haber encontrado una buena oportunidad.
Para valorar correctamente un coche eléctrico de segunda mano, compara vehículos equivalentes teniendo en cuenta:
Dos vehículos aparentemente iguales pueden tener una diferencia de precio justificada por el estado de su batería, el equipamiento o el mantenimiento.
Por eso, antes de decidirte por la unidad más barata, intenta averiguar por qué es más barata.
Cuando se trata de una compra importante, una revisión precompra de un coche eléctrico puede ser una herramienta muy útil para conocer el estado real del vehículo antes de entregar el dinero.
Una revisión profesional permite comprobar aspectos que pueden pasar desapercibidos durante una visita rápida al vendedor:
Además, una revisión independiente puede darte argumentos objetivos para negociar el precio si se detectan defectos o elementos que requieren mantenimiento.
En RevisamosElcoche.com, los inspectores siguen un protocolo de revisión que permite analizar el vehículo antes de que tomes la decisión de compra.
Comprar un coche eléctrico de segunda mano puede ser una oportunidad para acceder a un vehículo moderno a un precio más reducido, pero hay que saber qué elementos revisar.
La batería es, sin duda, uno de los puntos fundamentales, pero no el único. El sistema de carga, la autonomía, la electrónica, los neumáticos, los frenos, la suspensión, el motor eléctrico y el historial del vehículo también deben formar parte de la comprobación.
En definitiva, no compres un coche eléctrico usado únicamente por su precio o por sus kilómetros.
Antes de cerrar la operación, asegúrate de conocer el estado real del vehículo.
Porque cuando hablamos de comprar un coche de segunda mano, saber exactamente qué estás comprando puede ahorrarte mucho dinero después.
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